La Cosecha IGLESIA CRISTIANA (Phoenix, Arizona)
IGLESIA CRISTIANA (Phoenix, Arizona)

Madres conforme al corazón de Dios

ANA UNA MADRE QUE ENTENDIÓ QUE LOS HIJOS VIENEN DE DIOS Y SON PARA DIOS. (I Sm 1:8-11)

Ana fue una mujer que su corazón, en un momento de su vida, estuvo inundado de tristeza a causa de su infertilidad. La Biblia nos enseña que uno de los más grandes anhelos del corazón de Ana era el de ser madre, pero su sueño se veía perturbado a causa de su incapacidad humana de dar a luz hijos. Ana busco a Dios con lágrimas y encontró a un Dios que no es indiferente ante las necesidades de los seres humanos y que no desprecia al corazón contrito y humillado y cumplió la petición de su corazón bendiciéndola con hijos e hijas.

Ana al dar a Luz a su primer hijo Samuel se lo consagro en servicio a Dios, entendiendo y testificando que los hijos vienen de Dios y son pertenencia de Dios.

JOCABED UNA MADRE QUE ESTUVO DISPUESTA A SACRIFICAR SU VIDA POR LA DE SU HIJO (Ex 2:1-9)

Jocabed, la madre de Moisés, confió en Dios y dio a luz un hijo en un mundo adverso. Faraón se había propuesto matar a todo hijo varón que naciera del pueblo hebreo y a todo aquel que se opusiera a su obra malvada. Jocabed, quien pertenecía al pueblo esclavizado de los hebreos, no estuvo dispuesta a dar la vida de su hijo aunque esto implicara sacrificar su propia vida.

Jocabed al depositar a su hermoso hijo Moisés en aquella canasta y dejarlo navegando en el rio puso el futuro y la vida de su hijo en manos de Dios. El libro de Hebreos, en el capítulo 11, nos enseña de la fe de esta mujer. Esta madre, al final, vio la mano de Dios preservando la vida de Moisés y proveyendo para su futuro.

LA MADRE DE SANSÓN, UNA MADRE POCO APRECIADA. (Jue 13:2-5)

Quien no ha escuchado de Sansón y de sus grandes hazañas, de su larga cabellera y de su gran fuerza. Pero poco o nada se ha escuchado de su madre, hasta el punto que la Biblia no menciona su nombre (Con un propósito su nombre no es mencionado)

Dios le promete aquella mujer estéril un hijo y le demanda que le enseñe el camino del nazareato, una vida consagrada a Dios en santidad y pureza. Tarea que la Biblia nos enseña que esta mujer le enseñó a su hijo con diligencia, hasta el punto que, en la adultez, al salir de la casa de sus padres y buscar esposa su vida había sido consagrada sin contaminaciones y desobediencias, pues la mayor satisfacción de una madre es ver a sus hijos caminar en la obediencia y bendición de Dios.

Sansón al final no supo honrar a Dios y a sus padres, pero eso no robó la recompensa que Dios guardó para aquella mujer diligente que si supo honrar a Dios enseñándole a su hijo los caminos de Dios.

LOIDA MADRE Y ABUELA QUE INSTRUYO A SUS HIJOS Y NIETOS EN LA PALABRA DE DIOS. (II Ti 1:5)

El apóstol Pablo escribiendo a Timoteo le dice en la II carta a Timoteo: “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.”  La abuela Loida enseñó a su hija Eunice y a su nieto Timoteo la fe en el Señor Jesucristo como Señor y Salvador. Enseñanza que ella dio no solo con su ejemplo sino también con palabras llenas de pasión y acompañadas con la autoridad del que vive el estilo de vida que predica, pues no dice en vano la Biblia que la fe viene por el oír la palabra de Dios.

El ejemplo y testimonio de la abuela Loida alcanzó a las generaciones después de ella.

¿Ya aceptaste a Jesús como el Salvador de tu vida?

La Biblia nos dice en el libro de Romanos en el capítulo 3:23-24 que todos los seres humanos estamos condenados a estar separados de la gloria y la presencia de Dios por toda la eternidad a causa de nuestros pecados. Pero Dios, en su amor y misericordia hacia nosotros, nos regaló la salvación eterna gratuitamente, justificandonos mediante la redención que es en Cristo Jesús. Jesús murió por nuestros pecados, derramando su sangre en el madero para pagar por nuestras deudas y resucitó al tercer día dándonos vida eterna. La Biblia nos enseña que la salvación no es por obras humanas, no es a través de una religión o por medio de algo que pueda hacer el hombre. Tan solo podemos ser salvos por la gracia a través de la fe en el sacrificio de Jesucristo. Romanos 10:9-11 nos declara que si confesamos a Jesús con nuestros labios, creyendo en nuestro corazón seremos salvos. Todo aquel que en Él creyere será salvo y no será avergonzado.

Si todavía no has aceptado a Jesús como el Señor y Salvador de tu vida  y ese es tu deseo, puede hacerlo en este momento orando así:

Padre celestial, reconozco y confieso que soy pecador y me arrepiento de todos mis pecados. Te agradezco por amarme así tal cual soy yo; creo en tu hijo Jesús quien murió en la cruz por todos mis pecados y quien resucitó al tercer día para darme vida eterna. Señor Jesús confieso con mis labios y con mi corazón que creo en ti y te acepto como mi Salvador y mi Señor. Haz de mí la persona que tú quieras. Toma control absoluta de todas mis acciones. Gracias por la salvación y la vida eterna que me regalas. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

Ahora que has aceptado al Señor Jesús busca una iglesia de sana doctrina donde se predique el evangelio de Jesucristo. Una iglesia sana (No hay iglesia perfecta) donde puedas conocer a Dios más profundamente y vivir en la libertad que te dio Cristo.

Pastor Edisson Otálvaro. 

Iglesia Cristiana la Cosecha, Phoenix, Arizona

lacosechaAZ@gmail.com