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Lobos disfrazados de pastores.

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15)

El Señor Jesús y los apóstoles nos advirtieron que después de que Jesús cumpliera su obra redentora muchos falsos profetas, falsos maestros, falsos apóstoles y falsos siervos de Dios en general se iban a levantar causando tropiezo a muchas personas (Mt 24:5,11). Estos falsos maestros que se han levantado a lo largo de la historia y que se levantan actualmente son los que han promovido no solo doctrinas incorrectas, sino que también han fundado sectas y religiones fundamentadas en doctrinas humanas y diabólicas contrarias a la Palabra de Dios.

El apóstol Pedro nos advirtió diciendo que “… habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (II Pedro 2:1). La Biblia no solamente nos advierte acerca de esos lobos rapaces que se disfrazan de siervos de Dios, sino que también nos enseña cómo identificarlos pues a veces no es fácil ya que muchos de ellos están llenos de carisma y de una capacidad de oratoria sorprendente que logra engañar a muchos.

A continuación, estas son algunas de las características que la Biblia nos enseña para identificar y alejarnos de los falsos siervos de Dios y de las falsas doctrinas contrarias a la Palabra de Dios.

HACEN DE LA FE Y DEL EVANGELIO UN NEGOCIO

“y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (II Pedro 2:3)

Estamos llamados a alejarnos de aquellos hombres o mujeres que hacen de la Palabra de Dios un negocio y al contrario de usar el dinero para la expansión del reino de los cielos lo usan para enriquecerse a sí mismos. Falsos siervos y siervas de Dios que están más preocupados por su propio bienestar que por el bienestar de la Iglesia usando continuamente palabras y artimañas para tomar el dinero del pueblo de Dios. Dinero que hombres y mujeres se han ganado con el sudor de su frente.

Es un principio bíblico que apoyemos económicamente la obra de Dios, pero no podemos ser insensatos e ingenuos dando del dinero que Dios nos ha dado a través de nuestro trabajo o inversiones en hombres o ministerios que terminan blasfemando al Señor y contradiciendo Su evangelio. No es voluntad de Dios y es hereje dar de nuestro dinero para comprar milagros o el favor de Dios, pues todo lo que Dios nos da es por gracia. No en vano el apóstol pedro le dijo a Simón “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios” (Hechos 8:20-21) Dejándole en claro que no se puede hacer de la fe un negocio y que no se puede comprar o vender la gracia de Dios.

DICEN LO QUE LA GENTE QUIERE ESCUCHAR, PERO NO LO QUE DIOS QUIERE DECIR

“… para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error” (II Pedro 2:17-18)

¿Quién no quiere escuchar que Dios le ama? ¿Quién no quiere escuchar que Dios le quiere prosperar? Es más, la palabra de Dios nos habla del amor de Dios y de Su deseo de que nosotros y toda la humanidad sea prosperada y bendecida. En el corazón de Dios siempre ha estado bendecir y cuidar de la humanidad, y una demostración de esto es el mundo que ÉL nos ha dado. La Biblia nos habla de amor y prosperidad, pero esto tan solo es una parte muy pequeña del vasto y profundo conocimiento que podemos encontrar en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, tenemos que cuidarnos y estar alertas cuando en una congregación siempre se habla de lo mismo y no se indaga en otros asuntos doctrinales y siempre se recurre a la misma retórica porque esto puede ser evidencia de poco conocimiento y poca preparación por parte del pastor o peor aún, la Palabra de Dios está siendo usada para manipular al pueblo de Dios predicándole lo que el pueblo quiere escuchar. Sea que tan solo quiera escuchar acerca de la prosperidad y el amor de Dios o sea que tan solo quiera escuchar acerca de legalismos religiosos y palabras de condenación en contra del perdido.

Cuando Jesús estuvo ayunando por cuarenta días Satanás se le apareció para tentarlo y al hacerlo lo hizo usando pasajes de la Biblia interpretándolas erróneamente a propósito diciendo palabras que Jesús quería escuchar en ese momento (Mateo 4:1-11) Pero Jesús no cedió y no se dejó engañar por su conocimiento de la Palabra de Dios. Debemos alejarnos de aquellas religiones, sectas, falsas doctrinas, falsos siervos e iglesias enfermas donde no se está predicando la sana doctrina del Evangelio de la gracia de Cristo y a cambio se está manipulando al pueblo y manipulando la palabra de Dios. Debemos alejarnos de aquellos lugares donde las palabras de los hombres están por encima de la Palabra de Dios.

NO TE SOMETAS AL QUE NO ESTÁ SOMETIDO A LA PALABRA DE DIOS

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (I Pedro 5:2-3)

Es triste encontrar líderes religiosos, que creen equivocadamente que son los dueños de las ovejas de la Iglesia de Cristo, manipulando a aquellos que han sido lavados con la sangre de Jesús. Personas que desde su posición de mando están adoctrinando al pueblo continuamente de que se tienen que someter a su autoridad. La Biblia nos instruye acerca del respeto que debemos de tener por todas las autoridades, no solamente dentro de la iglesia, sino también dentro del hogar y de la sociedad. La autoridad ha sido establecida dentro del orden de Dios, pero no es la voluntad de Dios y es una enseñanza incorrecta usarla para someter, manipular y controlar al pueblo de Dios.

En las escrituras podemos encontrar que cuando Dios levantó algún líder dentro de su pueblo no solamente contó con el respaldo Divino, sino que también Dios se encargó de mover el corazón del pueblo para apoyar a aquel a quien Dios había ungido. En la Biblia también encontramos que los siervos de Dios no se esforzaban por convencer a la gente de que Dios los había escogido y no usaban astucias para manipular al pueblo, al contrario, los que manipulaban y eran autoritarios lo hacían porque en lo más profundo de su corazón sabían que Dios no los había llamado y de que no contaban con el respaldo de Dios. Aquellos líderes que continuamente nos estén recordando que nos tenemos que someter a ellos lo están haciendo por sus propias inseguridades ministeriales o lo están haciendo porque tienen las motivaciones incorrectas. De los tales el Señor Jesús nos dice que debemos alejarnos.

Nuestra alma, nuestra salvación y nuestra familia tienen un valor muy grande para que nosotros no tengamos el carácter necesario para alejarnos de falsas religiones o falsos siervos de Dios que nos enseñan que bajo su cobertura exclusivamente encontramos la salvación y el favor de Dios, cuando la Biblia es muy clara al instruirnos enfáticamente que nuestra salvación y nuestra bendición están exclusivamente en Jesucristo y no en doctrinas y en organizaciones humanas. Es voluntad de Dios que busquemos la guía del Espíritu Santo para encontrar una iglesia sana, donde este el remanente de Dios congregándose bajo el servicio de siervos de Dios que se están sometiendo a Dios y a su Palabra. Una iglesia de sana doctrina que, aunque no sea perfecta, busque ser perfeccionada por Dios sometiéndose a Dios y a su Palabra y no a hombres o doctrinas humanas.

¿Ya aceptaste a Jesús como el Salvador de tu vida?

La Biblia nos dice en el libro de Romanos en el capítulo 3:23-24 que todos los seres humanos estamos condenados a estar separados de la gloria y la presencia de Dios por toda la eternidad a causa de nuestros pecados. Pero Dios, en su amor y misericordia hacia nosotros, nos regaló la salvación eterna gratuitamente, justificandonos mediante la redención que es en Cristo Jesús. Jesús murió por nuestros pecados, derramando su sangre en el madero para pagar por nuestras deudas y resucitó al tercer día dándonos vida eterna. La Biblia nos enseña que la salvación no es por obras humanas, no es a través de una religión o por medio de algo que pueda hacer el hombre. Tan solo podemos ser salvos por la gracia a través de la fe en el sacrificio de Jesucristo. Romanos 10:9-11 nos declara que si confesamos a Jesús con nuestros labios, creyendo en nuestro corazón seremos salvos. Todo aquel que en Él creyere será salvo y no será avergonzado.

Si todavía no has aceptado a Jesús como el Señor y Salvador de tu vida  y ese es tu deseo, puede hacerlo en este momento orando así:

Padre celestial, reconozco y confieso que soy pecador y me arrepiento de todos mis pecados. Te agradezco por amarme así tal cual soy yo; creo en tu hijo Jesús quien murió en la cruz por todos mis pecados y quien resucitó al tercer día para darme vida eterna. Señor Jesús confieso con mis labios y con mi corazón que creo en ti y te acepto como mi Salvador y mi Señor. Haz de mí la persona que tú quieras. Toma control absoluta de todas mis acciones. Gracias por la salvación y la vida eterna que me regalas. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

Ahora que has aceptado al Señor Jesús busca una iglesia de sana doctrina donde se predique el evangelio de Jesucristo. Una iglesia sana (No hay iglesia perfecta) donde puedas conocer a Dios más profundamente y vivir en la libertad que te dio Cristo.

Pastor Edisson Otálvaro. 

Iglesia Cristiana la Cosecha, Phoenix, Arizona

lacosechaAZ@gmail.com