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Unos jóvenes que lo dieron todo por Dios.

Base Bíblica: Daniel 1:1-15 ¨… Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse…¨

I. Daniel y sus amigos vivieron en un contexto social e histórico difícil para consagrarse a Dios. (Daniel 1:1-2)

Dentro del contexto histórico y social de los jóvenes Daniel, Ananías, Misael y Azarías no era fácil consagrarse y vivir en fidelidad a Dios. A estos jóvenes les había tocado vivir en una generación que lo había perdido todo. No solamente habían perdido lo material, su familia,  y su nombre (los babilonios habían cambiado sus nombres / Daniel 1:7) sino que también, habían perdido su tierra y se les estaba pidiendo que renunciaran a su identidad cultural, a su lengua y a su fe en Dios. 

A los jóvenes de aquella generación les había tocado ver a Jerusalén ser sitiada y a sus habitantes ser asesinados y al resto ser sacados a la fuerza de su propia tierra para luego ser esclavizados y menospreciados en otra nación pagana. Aquella juventud sabía que en el pasado, siglos atrás, Dios había sacado al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, había cuidado de toda la nación en el desierto y los había llevado y respaldado en conquistar y recuperar la tierra prometida. Durante este período Dios les había dado mandamientos que Él había establecido, no por capricho, sino para su propio bienestar. También les había advertido que si no caminaban en sus principios sus enemigos iban a prevalecer en contra de ellos. 

Por mucho tiempo la nación de Israel estuvo confiada porque tenían el templo de Dios y ofrecían sacrificios a Dios, pero habían caído en apostasía y adulterio espiritual adorando a otros dioses, dioses muertos que no habían hecho nada por ellos. La nación entera se alejó de Dios y Dios también, entonces, se alejó de ellos y no les protegió de la cautividad, pero si los protegió durante la cautividad. La juventud de aquel tiempo vivió en medio de una nación religiosa que conocía acerca del Dios verdadero pero que no tenía una relación verdadera con Dios, y al contrario se habían rendido ante otros dioses que no pudieron hacer nada por ellos cuando las consecuencias de las maldades de la nación los alcanzó.

II. Daniel y sus amigos tenían argumentos humanos para no consagrarse a Dios. (Daniel 1:3-7)

Daniel y sus amigos, al igual que muchos jóvenes de su época, tenían muchos argumentos aparentes para no consagrarse a Dios. Argumentos que ellos pudieron usar para decirle al Señor y a la sociedad de su tiempo que era muy difícil rendir sus vidas a Dios en amor y en obediencia. Estos son algunos de los argumentos que los cuatro de Babilonia pudieron decir en su corazón para no consagrarse:

  • La cautividad: El hecho de estar cautivos y esclavizados era un argumento que pudo ser utilizado para decirle a Dios y al mundo que estaban demasiado heridos, decepcionados y frustrados para llevar una vida piadosa y de servicio al Señor.
  •  Su apariencia física: Estos 4 jóvenes eran príncipes, sin defectos físicos que fueron escogidos entre otros príncipes y realeza para estar cerca del rey de Babilonia. El rey babilonio había mandado que comieran de lo que él comía para que su apariencia física no se deteriora como la gente del común de ese entonces. El ocuparse de su cuerpo y apariencia física pudo haber sido usado como un pretexto para que estos jóvenes no le dedicaran de su tiempo y de su energía a Dios.
  • Su intelecto: El rey había mandado que escogieran jóvenes con un coeficiente intelectual alto y que tuvieran academia para ser educados en las ciencias y disciplinas babilónicas. Estos jóvenes pudieron haber sido orgullosos debido a su conocimiento y haber cuestionado y abandonado su fe en Dios debido al humanismo de su tiempo.
  • Su trasfondo: Ellos fueron jóvenes que estuvieron acostumbrados a vivir en medio de la realeza que no les impresionó los lujos, las riquezas y las comodidades. Su sangre real pudo haber sido un argumento para no servir y obedecer a Dios

Al final sabemos que ellos no usaron ninguno de estos argumentos como pretexto para no vivir para Dios, sino que al contrario, estuvieron dispuesto a darlo todo, incluso sus vidas por amor y obediencia a Dios. 

III. Las consecuencias que enfrentaron Daniel y sus amigos por consagrarse a Dios. (Daniel 1:8-15)

Si Daniel no se hubiera propuesto a vivir para Dios el libro de Daniel tan solo tendría un capítulo con 7 versículos. La decisión de Daniel y sus tres amigos fue invisible, no fue impresionante ante los ojos humanos pero sí impresionó a Dios y al final fue el principio de grandes cosas, no solo para estos cuatro jóvenes, sino para la nación de Israel y la iglesia de Cristo en la actualidad. Estas son algunas de las consecuencias que surgieron debido a la decisión de estos 4 jóvenes de ser puros para Dios.

  • El Señor Jesús no hubiera hecho mención de él. (Mateo 24:15, Marcos 13:14)
  • No hubiera salvado la vida de todos los sabios del imperio babilónico.
  • No hubiera interpretado los sueños del rey.
  • Sus amigos no hubieran sobrevivido al horno de fuego y Jesús no hubiese estado con ellos allí en medio de las llamas protegiéndolos.
  • No hubiesen sido puestos en altos mandos en el imperio babilónico.
  • No hubieran sido cerradas las bocas de los leones.

Daniel no sabía el impacto que iba a producir el hecho de proponerse en sus corazón permanecer puro para Dios. Su decisión de ser fiel a Dios fue algo que no era admirado por los hombres, sino que al contrario pudo haber sido tildado de extremista y tonto. Más sin embargo, decidió vivir para Dios aunque tuviera que pagar un precio alto que al final terminó bendiciendo su vida, su nación y a la iglesia de Cristo en la actualidad.

IV. ¿Qué clases de jóvenes serían Daniel y sus amigos si fuesen parte de esta generación?

Los jóvenes actualmente tienen un sinnúmero de argumentos para no consagrarse en santidad a Dios. Quizá a veces vean sus circunstancias o sus debilidades más grandes que Dios o más grandes que la fidelidad y el amor que le debemos a Dios. Quizá muchos jóvenes se enfrenten a algunos argumentos como estos para no consagrarse a Dios:

  • Familia: Quizá digan a otros o se digan a sí mismo cosas como: – Dios conoce las circunstancias en mi familia. – Mis padres no les gusta que me congregue. -Mis padres están separados. -No conozco a mi padre. -Mi ambiente familiar es muy difícil. -La situación económica de mi familia no es la mejor. Los cuatro jóvenes de Babilonia fueron separados de su familia y posiblemente parte de ella murió durante la cautividad.
  • El entorno social: Dios conoce el ambiente de los colegios y el de las universidades en la actualidad. Entornos llenos de presión social para hacer lo malo y seguir causas diferentes a las de Dios. Entornos sociales llenos de relativismo moral y humanismo contrarios a los principios de Dios. En medio de estos ambientes muchos jóvenes se ven tentados a pensar en su corazón cosas como estas: -No tengo tiempo para buscar a Dios. -Dios conoce el ambiente del trabajo. -Dios conoce lo difícil que es con mi novio o novia. -Dios conoce lo difícil que es con mis amigos. -Dios sabe que aún soy demasiado joven. -Dios sabe que mis proyectos no me lo permiten. Los jóvenes de Babilonia tuvieron que vivir bajo todo tipo de presiones de tipo moral, espiritual y de adoctrinamiento de las cuales ellos no se dejaron vencer para ser fieles a Dios. 

Al final vemos que Daniel y sus tres amigos fueron jóvenes que si hubiesen estado en esta época lo que nosotros usamos como pretexto para ceder ante la tentación, como argumento para pecar y no consagrarnos, ellos lo hubieran usado como argumento para consagrar sus vidas en santidad y servicio a Dios. La fidelidad y la determinación de esos jóvenes en Babilonia los llevó a ser de renombre y alcanzar grandes cosas en Dios. La fidelidad a Dios trae recompensas a futuro que son muchas veces inimaginables en nuestro presente. Al joven que determina en su corazón ser fiel y puro al Señor, Dios lo lleva a alcanzar y poseer cosas más grandes de las que ellos se pueden imaginar.

¿Ya aceptaste a Jesús como el Salvador de tu vida?

La Biblia nos dice en el libro de Romanos en el capítulo 3:23-24 que todos los seres humanos estamos condenados a estar separados de la gloria y la presencia de Dios por toda la eternidad a causa de nuestros pecados. Pero Dios, en su amor y misericordia hacia nosotros, nos regaló la salvación eterna gratuitamente, justificandonos mediante la redención que es en Cristo Jesús. Jesús murió por nuestros pecados, derramando su sangre en el madero para pagar por nuestras deudas y resucitó al tercer día dándonos vida eterna. La Biblia nos enseña que la salvación no es por obras humanas, no es a través de una religión o por medio de algo que pueda hacer el hombre. Tan solo podemos ser salvos por la gracia a través de la fe en el sacrificio de Jesucristo. Romanos 10:9-11 nos declara que si confesamos a Jesús con nuestros labios, creyendo en nuestro corazón seremos salvos. Todo aquel que en Él creyere será salvo y no será avergonzado.

Si todavía no has aceptado a Jesús como el Señor y Salvador de tu vida y ese es tu deseo, puede hacerlo en este momento orando así:

Padre celestial, reconozco y confieso que soy pecador y me arrepiento de todos mis pecados. Te agradezco por amarme así tal cual soy yo; creo en tu hijo Jesús quien murió en la cruz por todos mis pecados y quien resucitó al tercer día para darme vida eterna. Señor Jesús confieso con mis labios y con mi corazón que creo en ti y te acepto como mi Salvador y mi Señor. Haz de mí la persona que tú quieras. Toma control absoluta de todas mis acciones. Gracias por la salvación y la vida eterna que me regalas. En el nombre del Señor Jesús. Amén.

Ahora que has aceptado al Señor Jesús busca una iglesia de sana doctrina donde se predique el evangelio de Jesucristo. Una iglesia sana (No hay iglesia perfecta) donde puedas conocer a Dios más profundamente y vivir en la libertad que te dio Cristo.

Pastor Edisson Otálvaro. 

Iglesia Cristiana la Cosecha, Phoenix, Arizona

lacosechaAZ@gmail.com