IGLESIA CRISTIANA (Phoenix, Arizona)
MIEMBROS NECESARIOS DEL CUERPO DE CRISTO
MIEMBROS NECESARIOS DEL CUERPO DE CRISTO

MIEMBROS NECESARIOS DEL CUERPO DE CRISTO

Texto clave: Ef 4:15–16

El mensaje de que la iglesia es un cuerpo fue una enseñanza común en la iglesia del primer siglo y esto fue enseñado en la epístola de los Romanos, Corintios, Efesios y Colosenses.

De la misma manera que un cuerpo humano no es perfecto, la iglesia de Cristo no es perfecta.

  1. Cada miembro de la iglesia es miembro del cuerpo de Cristo.

Los cristianos somos el cuerpo

así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos 12:5).

La iglesia no es

  • No es un edificio.
  • No es un club de personas que se reúnen por motivos intelectuales (para aprender religión o, incluso, estudiar la Biblia)
  • No es un grupo afectivo (para disfrutar de la compañía de otros que tienen las mismas creencias o anhelos)
  • No es un grupo social (emprender campañas de beneficencia, compromisos políticos o sociales, etc.).
  • La iglesia está compuesta por cada creyente. La iglesia es el cuerpo de Cristo.
  1. Los miembros del cuerpo no pueden sobrevivir apartados de la cabeza.

Jesús es la cabeza

sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (Efesios 4:15–16).

  1. Los miembros del cuerpo no pueden sobrevivir apartados del cuerpo.

Cada cristiano tiene una función necesaria en el cuerpo de Cristo.

Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. (I Corintios 12:20-21).

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, 

pero no todos los miembros tienen la misma función, 

así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, 

y todos miembros los unos de los otros.

(Romanos 12:4-5)