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3 Consejos Bíblicos para edificar corazones sanos en nuestros hijos

Introducción:

Cuando compramos un electrodoméstico, normalmente, lo recibimos con garantía e instrucciones de como usarlo y de como darle mantenimiento. En cambio, cuando recibimos un hijo o una hija, este no viene con ningún tipo de directrices adjuntas. Los padres, al tener hijos y empezar a instruirlos, recurren muchas veces o a la improvisación, o al ejemplo que recibieron de sus padres para hacer o no hacer lo que ellos hicieron, o buscan en un sinnúmero de libros o blogs online que muchas veces se contradicen entre ellos y tan solo les interesa vender y tan solo hablan desde sus puntos de vista y experiencias. La paternidad y la maternidad no solamente es un privilegio hermoso y maravillosos, sino que, también, es una responsabilidad muy grande sobre la vida de nuestros hijos para tomarla ligeramente o basarla en nuestros traumas y temores, o los consejos de aquellos que se dicen llamar ¨expertos¨.  

El ser padre o madre es uno de los dones más hermosos que Dios le ha regalado al hombre y a la mujer, siendo un regalo de Dios diseñado para nuestra felicidad. La paternidad y la maternidad son invenciones de Dios, es algo que surgió de su corazón. Al ser Dios el creador de la paternidad y la maternidad conoce a la perfección cuales son los principios que estamos llamados a seguir para que este sea de bendición en nuestras vidas.  Por lo tanto, debemos procurar buscar en la Biblia esos principios que nos eduquen para ser esos padres conforme al corazón de Dios que edifiquen, bendigan, prosperen y proyecten a nuestros hijos e hijas en el camino correcto.

En la Biblia hay un sinnúmero de consejos y principios a seguir para los padres. Esta lista tan solo contiene una lista diminuta de todos los que podemos encontrar en su Palabra.

1. Amarles con manifestaciones de ternura (Ti 2:4.) 

La relación que como padres y madres construyamos con nuestros hijos va a impactar en su vida de una manera más profunda de lo que solemos imaginarnos. La relación que tengamos con ellos, sea sana o no, constructiva o destructiva, va a impactar en cómo ellos se relacionan con Dios, con otros y aún con ellos mismos. Va a tener un impacto en su futuro espiritual, profesional, financiero y emocional. Por esta razón, es importante que los padres empiecen a construir, desde muy temprana edad, una conexión basada en el amor y en el respeto. Es el deseo de Dios, que tanto como padres y madres, pasen tiempo de calidad con sus hijos donde haya una comunicación saludable y manifestaciones de ternura que fortalezca la confianza de los hijos hacia sus padres. Una relación donde se sientan amados y que fortifique la convicción de que están seguros y protegidos alrededor de su padre y de su madre.

2. Enseñarles la Palabra de Dios. (Dt 6:7)

La Palabra de Dios tiene el poder para llegar a lo más profundo del corazón de nuestros hijos e hijas (Hebreos 4:12). La Biblia los guía por el camino de la salvación, de la paz y de la prosperidad. Por lo tanto, tenemos que enseñarles la Palabra de Dios porque ella es el mejor instrumento para que ellos tomen las mejores decisiones en su camino, y esta tiene el poder para marcar y transformar el futuro de sus vidas para su propio bienestar. De esta manera, estamos llamados por Dios ha instruir a nuestros hijos en su Palabra repitiéndosela, y hablando de ella estando en nuestra casa, y andando por el camino, y al acostarnos, y cuando nos levantamos, sembrándosela en su mente y en su corazón como nos instruye la Biblia en Deuteronomio 6:7-9.

3. No mostrar favoritismo entre hijos e hijas. (Gn 25:28, Gn 37:3)

La parcialidad de los padres siempre trae envidia, odio, inseguridad y competencia entre los hermanos. En la Biblia podemos encontrar algunos ejemplos como el caso de Isaac y de Rebeca con sus hijos gemelos, o el caso de Jacob con su hijo José. Casos, en los cuales, el favoritismo de los padres por alguno hijo debido a su talento, o a su personalidad o al simple hecho de que era el menor trajo consecuencias tristes que acompañaron a los padres y a los hijos por el resto de sus vidas. Los padres tienen que comprender que cada hijo e hija es diferente en edad, en físico, en intelecto y en madurez emocional, y por lo tanto, tienen que tener esa conversación constantemente con sus hijos, para darles a entender que los aman por igual aunque no sean idénticos, pero por el hecho de ser diferentes, a veces, tienen necesidades que no son semejantes entre ellos y que también, en algunas ocasiones, necesitan ser disciplinados de manera diferente. 

Como padres y madres no podemos permitir que el internet, las redes sociales, el trabajo u otras cosas triviales de la vida  nos distraigan y desplacen la atención y la responsabilidad que le debemos a nuestros hijos. Es nuestro deber, como padres y madres, de enseñarles la Palabra de Dios y pasar tiempo de calidad con ellos manifestándoles nuestro amor en ternura y respeto, construyendo en ellos confianza, un corazón sano y un amor profundo por Dios.

Pastor Edisson Otálvaro. 

Iglesia Cristiana la Cosecha, Phoenix, Arizona

lacosechaAZ@gmail.com